
Por Sacnicté Novelo B.
Nunca entenderás el significado de Austero y profesionalismo, hasta que te topas con eufemismo, hasta que una luz proyectada de un móvil alemán compacto te da la directriz.
Nunca entenderás el significado de llorar con la ausencia de dolor hasta que el dulce te empapa los ojos.
Describir y sintetizar experiencias es desempolvar la memoria, es recurrir al archivero, desdoblar las risas y revivir la frustración de no dormir esperando que amanezca y que la desvelada, valga para nada.
El primer tope hasta ese momento fue la historia, escribir, elaborar, proyectar algo y darle nombre, es como gestar a alguien, la historia nació prematura, casi muere antes de dar su segundo suspiro, pero no podía morir sin un nombre para recordarlo; divagamos en supermercados, husmeamos en títulos de películas y cuando al fin teníamos un nombre, el universo se confabulaba en nuestra contra para echarnos en cara que el nombre pensado sólo era un “Juan” ó “José”.
Si ya de por si es una hazaña intentar algo, creo que es más loable hacer algo de lo cual no tienes la mínima idea.
¿Qué estaban haciendo un intento de escritor y una mercadóloga inconforme una tarde en un escritorio con una laptop? Tal vez tratando de concebir una niña que por azares del destino luego fue niño, azares del destino llámese “Niño-bomba”. Fue difícil escoger entre tantos actores que nos gustaría fueran el alma del corto y terminar rechazándolos por falta de presupuesto; después de unos minutos terminamos con nuestro casting “mental” y nos preguntamos, quién sería. Obvio tendría que ser alguien muy cercano a nosotros, alguien a quien pudiéramos pagarle con un frappe tal vez o con cien pesos de crédito para su celular, diferíamos entre la oferta ya que nuestro presupuesto se excedía de ella, era más accesible el frappe; y la luz vino por primera vez a nosotros, se proyectó a la única persona capaz de soportar estoicamente nuestras burlas y sin percibir un gran salario, la cual desechó la oferta del frappe y se inclinó por la ficha de celular, al fin luego de tanto persuadirla la engañamos con una promesa de Abonarle una ficha de celular para que pudiera comunicarse en ese entonces con el Célebre “Niño bomba”, causante de la su debacle como actriz.
El tiempo corría, teníamos a la actriz, la historia y ahora faltaba el equipo de producción, entre tanto buscar de aquí y allá nos topamos con un equipo de producción dispuestos a cumplir cada una de nuestras exigencias, un gran equipo calificado y sólo integrado de tres personas (de lo poco se hace mucho), que con tecnología de punta acudieron a nuestro rescate, con un gran profesionalismo y actitud nos tendieron la mano. Sí, así es, Toño con su destreza en el manejo de la luz a gran distancia, Ariel que además de equipo de producción resultó ser el violador más precoz y Luis que juntamente con Ariel dieron origen al “rapidin” como tal, quien encontró la fama cuando nuestra actriz abandonó el cortometraje.
Teníamos tantas opciones de cámaras de video por escoger pero nos tuvimos que conformar con la que conseguimos nos prestaran, una Sony 8mm tirando a VHS. Ya teníamos la historia en la mente, literalmente solo en la mente por que no teníamos ni un post it que nos guiara a las escenas, se podría decir que todo fue instinto (con esa palabra disfrazamos nuestra falta de profesionalismo y nuestra vaga experiencia). Pensamos, cual sería la primera escena que haríamos y todo nos llevó a un lugar desértico, sin luz y lo suficientemente cerca de mi casa, el lugar ya estaba, nos faltaba los elementos para darle vida a la escena, lo primero que teníamos que conseguir era luz para que podamos ver en donde estábamos, ahí es donde empiezas a notar la importancia y austeridad del auto compacto que mencionamos al principio y es también ahí cuando nuestro profesional Toño empieza a ser uso de sus bastos conocimientos en el área para hacer que un Volcho año 1996 con un alcance de casi 4 metros diera la luz suficiente para hacer notar a la actriz, fue casi una osadía lograrlo con una luz de apenas 2 metros de diámetro por 4 de largo, al parecer se lograba ver, o por lo menos en la cámara se veía fabulosamente; seguimos con la labor de adecuar el lugar de rodaje cuando notamos que hacía falta algo, nada mas y nada menos que la droga, no la que consumíamos si no la que necesitaríamos para la escena, la que consumíamos se acabó mucho antes de empezar a grabar, como había mucho polvo en el lugar acordamos que sea cocaína, no funcionó y nos fuimos por el talco pero no se iba a ver en la escena así que tuvimos que comprar una jeringa y ahora pasaría de coca a heroína y como nuestros bastos estudios en drogas nos decían que la heroína parecía semen pues a buscar un shampoo que lo pareciera (esa técnica se la revelamos anteriormente al director de “ y tu mamá también”, muérete de envidia Cuarón) y a llenar jeringas se ha dicho.
Al parecer ya todo estaba listo y llegó el momento del 3, 2,1 ¡ACCION! Todo iba en marcha, tal cual se había planeado hasta que llegó la escena de la violación en la cual Ariel y Luis dieron origen al “rapidin”, en toda la historia del cine han sido los actores más precoces que se han conocido, se repitió esa escena incansablemente hasta que por trucos traídos desde Alemania logramos hacer que se vea una violación lo mas decente posible (aunque no exista una violación decente), cabe señalar que durante el proceso de grabación el “Niño-Bomba” hablaba una y otra y otra vez, por ese tipo de interrupciones es cuando notas como una escena de 5 minutos se puede convertir en una de 3.
Primer día, primera escena lista, ahora pasábamos a la parte en la que la célebre actriz se inmiscuía en una fiesta y probó por primera vez las drogas, fue curioso y a la vez algo irónico el hecho de que esa supuesta fiesta la cual no teníamos idea como hacerla y donde conseguir extras, montar todo una fiesta iba ser una tare muy grande que consistía en invertir dinero que no teníamos, ese día por azares del destino había un evento en una iglesia llamada Manantial de vida y solo nos quedó grabar y hacerla parecer una fiesta “normal”.
Empezó el rodaje, y ahora nuestro brillante técnico de luces se atrevería a dar a conocer sus dotes artísticos e iba a pasar a ser el causante de la decadencia y sumergimiento de nuestra actriz en el mundo de las drogas, lo único era hacer que recordara y que dijera bien el diálogo, casi nada, era como hacer que Sammy hiciera una entrevista coherente (si se lo han de estar imaginando) ya un día mas acababa de concluir y solo faltaba la escena del suicidio que sería la mañana siguiente en la antigua arrocera.